Atlético no tendrá demasiado tiempo para procesar lo que sucedió anoche en Mendoza. El calendario del torneo Apertura empuja, aprieta y obliga a mirar siempre hacia adelante. Apenas terminado el partido frente a Independiente Rivadavia, el plantel inició un operativo casi automático, más propio de una seguidilla internacional que de un campeonato doméstico: volver rápido, recuperar cuerpos y preparar el próximo compromiso, que está a la vuelta de la esquina.
Tras el encuentro, los jugadores regresaron al hotel para cenar y, sin margen para demoras, emprendieron el viaje de regreso a Tucumán por vía automovilística. No hubo noche larga ni descanso prolongado. La prioridad fue acortar tiempos y empezar cuanto antes a recuperar energías, sabiendo que en pocos días el equipo volverá a saltar a la cancha.
La planificación ya estaba definida de antemano. Apenas el plantel arribe a la provincia, el cuerpo técnico dispuso una sesión de trabajo regenerativo. El objetivo es claro y concreto: “sacarse el viaje de encima”, aflojar piernas, aliviar cargas musculares y comenzar el proceso de recuperación tras el desgaste físico y emocional del debut en el campeonato. Durante la sesión que se llevará a cabo en el complejo “José Salmoiraghi” no habrá exigencias altas ni trabajos intensos, sino ejercicios suaves, movilidad y tareas orientadas al cuidado del cuerpo.
Luego de esa puesta a punto inicial, los futbolistas quedarán licenciado hasta mañana. Será una pausa breve, pero necesaria para bajar revoluciones, compartir tiempo con la familia y recargar energías mentales. En un torneo tan comprimido, esos pequeños espacios de descanso también juegan su partido.
Mañana, bien temprano, el reloj volverá a marcar el ritmo. A las 8, el plantel retomará los entrenamientos en el predio de Ojo de Agua, ya con la cabeza puesta en el duelo del martes frente a Central Córdoba de Santiago del Estero, que llegará con el ex DT “decano”, Lucas Pusineri, al mando. A partir de allí, el trabajo será más específico; análisis del rival, ajustes tácticos y evaluación de cargas, teniendo en cuenta que varios futbolistas acumularon minutos importantes en el estreno.
El lunes, la rutina será similar. Entrenamiento por la mañana, últimos retoques y, tras la práctica, el equipo quedará concentrado a la espera del compromiso nocturno. No habrá margen para ensayos largos ni demasiadas pruebas. En este contexto, según comentó un allegado al cuerpo técnico, la clave pasa por administrar esfuerzos y tomar decisiones precisas, tanto en la preparación como en la conformación del “11” titular.
Este ritmo vertiginoso no es casual. El Apertura se disputa bajo un calendario extremadamente compacto, diseñado para concluir antes del inicio del Mundial 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá. Esa condición obliga a encadenar fechas, reducir descansos y convivir con semanas exigentes desde el arranque mismo del torneo.
Atlético lo sabe y se prepara en consecuencia. El desafío no será sólo futbolístico, sino también físico y mental. Gestionar cargas, sostener la intensidad y competir cada pocos días será parte del camino; y ahí cada detalle cuenta y cada decisión pesa. El torneo recién empieza, pero el reloj ya corre sin pausa.